Quizás estamos agradecidos por lo que nos resulta familiar y puede que por las cosas que no sabremos nunca. Al final del día el simple hecho de tener el valor de no derrumbarnos, es suficiente motivo para celebrarlo.
domingo, 28 de febrero de 2010
-DISNEYLAND, PARIS-
- La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo con más claridad que nunca. -
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